El Aoyama es el restaurante japonés que más visitamos en São Paulo. No es el mejor, pero a nuestro juicio, y de los que conocemos del tipo rodízio, es el que ofrece una mejor relación precio-calidad. Está en el barrio de Itaim Bibi y reúne una clientela un tanto peculiar. Durante el día, muchas familias japonesas (buena señal), de noche la gente bonita del barrio pasa por ahí. El piso inferior está reservado a los fumadores, y el superior a los no fumadores. Gravísimo error, porque la barra en la que los sushimen preparan la comida está en el piso inferior - y no nos gusta la comida con un toque de tabaco -.
El rodízio del restaurante incluye todo tipo de platos por un precio fijo de R$34 que no incluye ni las bebidas ni los postres. Lo primero que llega cuando nos sentamos a la mesa es una bandeja de humeantes shimeji a la que le sigue de inmediato un plato de sashimi. Antes el sashimi estaba racionado y cada comensal solo tenía derecho a dos platos; ahora se pueden pedir todos los que quieras.
A continuación, esa interpretación brasileña tan sui géneris del sushi que es el hot roll. Sushi frito, irresistible y calórico a partes iguales. A los puristas se les ponen los pelos de punta. Yo siempre repito. Junto con él, vienen unas gambas [camarones] rebozadas.
Llega el sushi y el uramaki. Además del plato de sushi que te sirven en primer lugar, no hay que olvidarse de pedir el sushi de gambas y pulpo; si no lo haces, no te lo sirven.
Para acabar pedimos un plato caliente de lomo empanado.
Además de todo lo que pasó por nuestra mesa, el rodízio incluye otros platos tradicionales: missoshiro, tempurá (que siempre solemos pedir, delicioso), yakissoba, temaki de varios sabores, y más platos calientes (pollo, anchoa, salmón). El cliente pide lo que quiere que le traigan, y también indica si quiere repetir algún plato.
Es imposible probar todos los platos del menú. Como pidas un temaki, te vas a quedar sin hambre para nada más. Siempre elegimos en función de lo que más nos gusta y del apetito que tenemos ese día.
Nuestra valoración: cuando estamos con el mono de sushi este es el restaurante en el que encontramos nuestra sobredosis. Nos gusta, y a él volvemos. El servicio es la parte más floja del restaurante, docenas de camareros revoloteando sin hacer nada que nunca te ven cuando los necesitas. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.
Restaurante Aoyama. Rua Mario Ferraz, 465. Itaim Bibi.
Localización del Aoyama en Google Maps. El restaurante está en el barrio de Itaim Bibi. Se puede llegar en autobús, o en taxi desde la avenida Paulista.
























