La mortadela del Mercado Municipal

14 Abril 2008 Tony Publicado en Centro, barrios, brasileña, comida, lugares 3 comentarios »

mortadela

Hete aquí una venerable institución gastronómica paulistana: el bocadillo (sanduíche) de mortadela del Mercado Municipal. El pecado perfecto para los amantes de la transgresión gastronómica. Centenares de calorías y colesterol del malo para dar y vender. Mortadela que no se acaba nunca. Y si queréis un bocadillo un poco más tuneado, añadidle además tomate seco y queso, como en el bocadillo de la foto.

mortadela

Dos bares veteranos del Mercado se disputan la autoría del mejor bocadillo de mortadela de São Paulo: el Bar do Mané y el Hocca Bar. Nosotros no tomamos partido por ningún de los dos. El que quiera devorar el bocadillo de pie, en el meollo mismo del mercado, con clientes yendo y viniendo, debe ir al primero. El que quiera sentarse y contemplar desde lo alto el Mercado y sus maravillosas vidrieras, que vaya al segundo. En cuestión de filas, no hay mucha diferencia. En ambos lugares son largas. El precio del éxito.

mortadela

En vuestro siguiente encuentro con vuestro nutricionista, os cuidaréis muy mucho, claro está, de mencionar vuestros pecadillos cometidos en el Mercado Municipal de São Paulo.


restaurante Obá

28 Marzo 2008 Tony Publicado en Jardins, avenida Paulista, barrios, brasileña, italiana, mexicana, restaurantes, tailandesa Sin comentarios »

Aprovechamos la São Paulo Restaurant Week, ya finalizada, para conocer el restaurante Obá, del que tanto habíamos oído hablar recientemente. Cada restaurante que se adhirió a la iniciativa de la Semana preparó un menú especial que fue servido por el mismo precio en todos los restaurantes: R$25 por el almuerzo, que debía incluir un entrante, un plato principal y el postre. Además, los comensales dejaban R$1 en concepto de donativo para una organización benéfica.

El restaurante está en una casa del tranquilo y lujoso barrio de Jardins, cerca de la avenida Paulista. Hay mesas dentro de la casa y unas cuantas en la parte exterior (demasiado apretadas, no se puede conversar sin que el vecino de la mesa de al lado se entere de absolutamente todo). El interior es sumamente agradable, y en la decoración predominan objetos de artesanía brasileña y mexicana. La propuesta del restaurante y de sus socios refleja, de hecho, sus gustos culinarios y su devoción por la comida brasileña, italiana, mexicana y tailandesa.

restaurante Oba

Como el menú de la Restaurant Week incluía dos entrantes, dos platos principales y dos sobremesas, pedimos uno de cada para poder probar todo. El primer entrante era una casquinha de siri al estilo de la Bahía. En este caso la carne del cangrejo venía en un pequeño cuenco de cerámica (y no en el caparazón del animal, como suele ser habitual), preparada con numerosos condimentos. Estaba tan sabrosa como bonita.

restaurante Oba

La otra entrada era risoto con pesto enrollado en una berenjena al grill, con ensalada de rúcula y tomate cereza. Una presentación preciosa para ingredientes sabrosos y delicados.

restaurante Oba

Uno de los platos principales era un curry verde tailandés de pollo con berenjena y judías verdes, acompañado de arroz y pepino.

restaurante Oba

Yo preferí la opción mexicana (nacionalidad de uno de los socios del restaurante), tacos de carnitas con carne de cerdo, guacamole, perejil y limón. El menú decía que el plato venía con el picante separado, pero a mí no me trajeron nada y me tuve que conformar con una versión no picante de comida mexicana. Hecha esta salvedad, no me arrepentí de la elección. Los ingredientes llegan a la mesa con una presentación cuidadísima, con las tortillas guardadas en una bolsita de tela de las que el comensal las va extrayendo una a una para ir preparando sus tacos. Y la carne en una preciosa cacerola en miniatura.

restaurante Oba

Los dos postres pusieron el broche de oro a una comida excelente. El más espectacular era un helado de crema con raspas de chocolate “ahogado” en café expreso. Como lo de mezclar café caliente con helado es algo que hago hace mucho tiempo, no me sorprendió tanto, pero el postre estaba bastante bueno.

restaurante Oba

Pero el postre que realmente encantó fue el de cupuaçu (una fruta amazónica). Una especie de mousse realmente increíble.

restaurante Oba

Nuestra valoración: el Obá es un restaurante de precios medios en el que el cuidado puesto en la decoración y la presentación de los platos salta a la vista. El día que estuvimos el restaurante estaba lleno y el servicio rozó lo calamitoso. Tardaron media hora en servirnos el postre porque “habían perdido el pedido” (esto, después de que nos hubieran traído los cubiertos correspondientes al pedido que habíamos realizado). La cuenta también parecía que no iba a llegar nunca. Pero quitando estos pequeños pecados que parecen derivados del éxito del restaurante (y que tienen que ser resueltos cuando antes), la experiencia culinaria fue muy satisfactoria. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.

Restaurante Obá. Rua Melo Alves, 205. Jardins.

- Página en internet.
- Localización del Obá en Google Maps. Está en una calle paralela a la avenida Rebouças, a diez minutos a pie de la avenida Paulista. La parada de metro más cercana es la de la Consolação, en la línea 2 (verde).


pastelaria Yoka

7 Marzo 2008 Tony Publicado en Liberdade, barrios, brasileña, comida, japonesa, restaurantes 3 comentarios »

Esta reseña comienza con un recordatorio: um pastel brasileño es una especie de empanadilla frita, y una pastelaria es el lugar en el que se hacen y se comen (ver: Falsos amigos: pastel).

La pastelaria Yoka, en pleno barrio oriental de Liberdade, atrae a una clientela fiel que acude a devorar uno de los pastéis más célebres de todo São Paulo. El establecimiento es bien sencillo y no se distingue en mucho de otras lanchonetes (cafeterías) de la ciudad.

pastelaria Yoka

El espectáculo lo proporcionan los pastéis que han dado fama a la Yoka. Hay 20 sabores diferentes, que van desde los más sencillos pastéis de carne picada o de pulpa de palmito con besamel (R$2,50 cada uno) a versiones más sofisticadas y caras, como el pastel de palmito con gambas o el extra, que contiene carne picada, huevo, tomate, cebolla, jamón y mozzarella (R$6,50 cada uno).

pastelaria Yoka

Pedimos un pastel de pollo con catupiry - delicioso queso cremoso - (R$3,80) y un pastel japonés, relleno con tofú, seta shitake, kamaboko (masa de pescado) y cebolleta (R$4,20) - ver foto a continuación-.

pastelaria Yoka

Una de las características más destacadas del pastel del Yoka saltó a la vista al primer mordisco. Al contrario de lo que suele ser habitual en los pastéis de feira, cuyo relleno se alcanza únicamente en los últimos mordiscos que se le da a la masa, el pastel del Yoka está relleno hasta los topes, hincas los dientes y te topas con el relleno. Recubierto por una masa espectacularmente leve y deliciosa, que también lo distingue de otros pastéis de elaboración más basta.

Nuestra valoración: una parada obligatoria en cualquier paseo por la Liberdade. Conforme se acerca la hora de la comida, el Yoka va quedando cada vez más abarrotado, por lo que no os debe sorprender si tenéis que comeros el pastel de pie. En cierta forma, y salvando las distancias, me recordó sobremanera a los bares de tapas españoles. Puede que no sean los lugares más finos y sofisticados de la escena gastronómica local, pero lo que te llevas a la boca es de primerísima calidad. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.

Pastelaria Yoka. Rua dos Estudantes, 37. Liberdade.

09.png Localización de la Pastelaria Yoka en Google Maps. Se encuentra a un centenar de metros de la estación de metro Liberdade.

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restaurante Clube do Churrasco

11 Enero 2008 Tony Publicado en Butantã, barrios, brasileña, comida, restaurantes 7 comentarios »

El Clube do Churrasco es, casi con total seguridad, el restaurante que mejor conocemos de todo São Paulo. Vivimos durante mucho tiempo a pocos metros de él, y era una cita inevitable cada vez que teníamos ganas de comer carne. Se encuentra en el barrio de Butantã, justo al lado de la entrada del Instituto Butantan (el Clube es un buen lugar para comer si un día decidís visitar el Instituto). Su especialidad es, como su nombre indica, la carne a la parrilla.

clube do churrasco

El restaurante fue reformado recientemente. Ocupa un gran espacio con aberturas laterales por las que circula el aire. Hay que tener cuidado porque en días de mucho calor la temperatura dentro del restaurante puede llegar a ser agobiante (a pesar de ventiladores y humidificadores). En los días más fríos de invierno, y a pesar de los radiadores, conviene ir abrigado. De la mano de la creciente popularidad del restaurante (abarrotado los fines de semana) ha venido una considerable subida de los precios. Antes eran bien económicos, ahora no lo son tanto.

clube do churrasco

Casi siempre (esta vez fue una excepción) comemos un plato del menú de carnes a la parrilla. Un baby beef cuesta R$14,50; la pechuga de pollo, R$16; un entrecot, R$18,90, la picanha, R$21,80. El bife de chorizo, suficiente para dos personas, cuesta R$28. Lo hemos probado varias veces, pero después de haberlo degustado en Argentina, nunca más hemos vuelto a pedirlo aquí (no tiene punto de comparación). Cada plato da derecho a tres guarniciones (que incluyen un buffet de ensaladas, patatas fritas, mandioca frita, polenta, crema de maíz, vinagreta, arroz y varias otras).

Esta vez decidimos variar, y pedimos una maminha (un corte de los cuartos traseros de la vaca). Por R$29,50 tienes derecho a 900 gramos de carne, más que suficiente para dos personas. La carne, asada al ponto, estaba deliciosa.

clube do churrasco

Para acompanhar la carne, una porción de polenta (R$9), muy colesterol-friendly. Estaba crujiente, fresquísima y deliciosa.

clube do churrasco

Las marcas de cerveza más vendidas en Brasil no nos entusiasman, pero el chopp de cerveza negra Brahma que sirven en el restaurante (R$4,10) pocas veces nos decepciona. A un británico que viera la siguiente foto, lógicamente, se le pondrían los pelos de punta. En un pub británico semejante cantidad de espuma en una cerveza acabaría en la comisaría. Pero en Brasil es la norma, hay que acostumbrarse.

clube do churrasco

No comimos postre porque la cantidad de carne ingerida no dejó espacio para más. De ir cuatro personas, se puede pedir el plato de maminha, acompañado con tres o cuatro aperitivos, que va a ser suficiente.

Nuestra valoración: el que esté con hambre de carne y quiera huir de la churrascaria va a encontrar en el Clube do Churrasco una alternativa excelente. El restaurante, con esa sensación de estar al aire libre (de hecho, unas pocas mesas lo están), es sumamente agradable y una buena opción para estar conversando y comiendo durante un par de horas. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.

clube do churrasco

Clube do Churrasco. Avenida Vital Brasil, 1111, Butantã. Tiene otra sucursal, el Clube do Churrasco na Ilha, localizado en la Avenida São Gualter, 679, en el Alto de Pinheiros. No la hemos visitado todavía.

09.png Página en internet.

09.png Localización del Clube do Churrasco en Google Maps. El restaurante está en el barrio de Butantã, al lado de la entrada del Instituto Butantan. Las instrucciones para llegar al restaurante son las mismas que para llegar al Instituto (ver la entrada de este blog dedicada al Instituto Butantan).


restaurante Consulado Mineiro

29 Agosto 2007 Tony Publicado en Pinheiros, barrios, brasileña, comida, restaurantes Sin comentarios »

restaurante Consulado mineiro

El Consulado Mineiro es uno de los más clásicos representantes de la gastronomía brasileña, en concreto la del estado de Minas Gerais. Es una cocina abundante, recia, calórica, en la que predominan los platos elaborados con carne de cerdo.

El Consulado tiene dos direcciones, aunque la más célebre se encuentra en la Plaza Benedito Calixto, en la que durante los sábados tiene lugar una popular feria de antigüedades de la que ya hablamos en este blog: Praça Benedito Calixto. Mucha atención, porque si queréis combinar una visita a la feria con una comida en el Consulado, no debéis dejar el almuerzo para muy tarde. Las filas de espera que se forman son antológicas. La última vez llegamos a las 12:40 y aún así tuvimos que esperar media hora. Cuando salimos del restaurante la fila de espera era interminable.

Como aperitivo degustamos una deliciosa caipirinha elaborada con la más legítima cachaça artesanal de Minas. Un peligro, de tan rica que estaba. De plato principal pedimos un lombo à brasileira (R$38,90), lomo de cerdo servido con patatas fritas, plátano frito, farofa, arroz y el tradicional tutu, una delicia tradicional de Minas Gerais preparada con judías [frijoles] negras cocinadas con harina de mandioca o de maíz [choclo]. Los platos sirven para que coman dos personas hasta hartarse.

restaurante Consulado Mineiro

De postre, una tarta de coco con lima (R$4,80) un tanto insípida.

Nuestra valoración: el restaurante es un complemento perfecto a una visita a la feria de antigüedades. Especialmente en una mañana fría de invierno cuando la contundente comida mineira ayuda a combatir el frío. Comida tradicional, rica y a un precio razonable. Para el que está de paso, sirve además de un primer contacto con la cocina de Minas Gerais. Tan solo hay que tener cuidado con el horario, las filas que se forman a la hora de comer son tremendas. ¿VOLVERÍAMOS?: Probablemente sí.

Restaurante Consulado Mineiro. Praça Benedito Calixto, 74. Pinheiros.

09.png Página en internet.

09.png Localización del Consulado Mineiro en Google Maps. En la entrada Praça Benedito Calixto de este blog hay una mapa explicando cómo llegar a la Plaza desde el metro.


restaurante Brasil a gosto

21 Agosto 2007 Tony Publicado en Jardins, barrios, brasileña, comida, restaurantes 4 comentarios »

Tengo que comenzar esta reseña aclarando que fuimos al Brasil a gosto por recomendación de una conocida, pero sin saber que la guía de restaurantes de la revista Veja lo había elegido como mejor restaurante de comida brasileña de São Paulo en 2007 (con el voto de 8 de los 10 críticos que elaboran la lista). Una notable distinción -especialmente si se tiene en cuenta que el restaurante fue inaugurado el año pasado- que entraña un riesgo evidente: el de una expectativa que después no se llega a cumplir.

restaurante brasil a gosto

Lo que nos atrajo al restaurante fue su propuesta. Ana Luiza Trajano, su dueña, viajó por Brasil durante cuatro meses en busca de ingredientes, platos típicos, secretos. Intentando entender la riquísima cultura de la cocina popular brasileña, que incorpora la artesanía, la música, las creencias, las pasiones, a la leña, las sartenes y los ingredientes. Si su planteamiento se hubiera resumido a la recreación de platos típicos regionales, no se habría distinguido en mucho de tantas otras opciones similares que ya existen en São Paulo. Lo realmente interesante es que Ana Luiza aprovechó lo que vio y aprendió para reinterpretar temas clásicos e innovar con nuevas propuestas.

restaurante brasil a gosto

El restaurante está en una casa de dos pisos completamente reformada en el barrio de Jardins, no muy lejos de la avenida Paulista. La planta baja es para fumadores, y la planta superior, mucho más bonita, para no fumadores. El salón está decorado con artesanía de diferentes partes de Brasil, como las xilografías del imprescindible genio pernambucano J Borges.

restaurante brasil a gosto

Después de degustar un delicioso couvert (unos inflacionados R$8 por persona el fin de semana; durante la semana, la mitad de precio), comenzamos la comida compartiendo una ensalada de calabaza [zapayo, ahuyama] con rodajas de queso de la Serra da Canastra, palmito ecológico y vinagreta con miel (R$20). Esquisitos sabores.

restaurante brasil a gosto

Dos platos principales (las porciones son individuales). Un pollo de corral con salsa de menta y verduras al grill. Sorprendió la suavidad del sabor de la menta, lo que no llega a ser un defecto. Delicioso de principio a fin.

restaurante brasil a gosto

Y una interesantísima reinterpretación del Nordeste de Brasil, una bóia-quente, inspirada en los recipientes con la comida que los jornaleros llevan al campo. El plato se sirve en un recipiente de cerámica que llega tapado a la mesa. Cada día de la semana el menú cambia, la bóia-quente del sábado era la Bóia Nordestina, con carne seca, paçoca (harina de mandioca molida con carne seca y cebolla, cuidado para no confundir la paçoca del Nordeste, salada, con la que se come en otras partes de Brasil), arroz y puré de calabaza [zapayo, ahuyama]. Atención, cuidado con la pimenta (guindilla, ají) que acompaña los platos, es auténticamente explosiva.

restaurante brasil a gosto

La variedad de postres igualmente apetitosos nos puso en un brete. La cuca quente con helado de miel y la torta de harina de anacardo con chocolate y mermelada de bacuri casi llegan en primer lugar, pero al final nos dejamos llevar por la corriente y pedimos el postre más popular de la casa, la cocada de forno com sorvete de limão (dulce de coco al horno con helado de lima). Una sorprendente y deliciosa combinación de dos pares de opuestos, frío y calor, ácido y dulce.

restaurante brasil a gosto

Nuestra valoración: al comienzo de la reseña hablé de expectativas frustradas. Cuanto más alto el listón, mayor el riesgo de no superarlo. Pero en el caso del Brasil a gosto tengo que confesar que nuestra experiencia gastronómica y sensorial superó cualquier expectativa. De la atención del servicio a lo agradable del lugar, del cariño en los platos a la música que acompaña la comida, todo en Brasil a gosto contribuye al deleite de los comensales. El único pero que cabe ponerle al restaurante es que no se trata de un lugar al alcance de todos los bolsillos. Aunque los R$72 que pagamos por persona (couvert, media ensalada, plato principal, medio postre y café, más bebidas no alcohólicas) puedan parecer poco para las clases más pudientes de Brasil, no permiten calificar al restaurante como una opción económica. Sin embargo, al contrario de lo que nos ha sucedido en otros lugares de renombre, en este caso sentimos que la experiencia justificó cada real que pagamos por ella. Si queréis daros el lujo de una experiencia gastronómica de calidad, en Brasil a gosto no os vais a equivocar. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.

Restaurante Brasil a gosto. Rua Profesor Azevedo de Amaral, 70. Jardim Paulista.

09.png Página en internet.

09.png Localización de Brasil a gosto en Google Maps. Se puede llegar al restaurante en un agradable paseo de 20 minutos (cuesta abajo) desde la avenida Paulista.