La colonia italiana es la más numerosa de todas cuantas existen en São Paulo y su presencia se deja notar en el circuito gastronómico local. A pesar de que nos encanta la comida italiana, no solemos ir con mucha frecuencia a restaurantes italianos. Esta vez hicimos una excepción, para probar la Cantina Italiana Arancini.
El Arancini está en una casa de la Chácara Santo Antônio, con varios edificios de oficinas en la vecindad que garantizan su sustento durante la semana. El restaurante es bastante pequeño, y nos sentamos en una mesa en la parte trasera del mismo, en una salita con una gran espacio abierto desde el que se ve la cocina. El restaurante fue fundado por una pareja de italianos, y el día que fuimos nos atendió su hija, un auténtico derroche de simpatía.
Decidimos arriesgarnos y pedimos el buque insignia de la casa, que atiende por el nombre de Festival Premiato. Por un precio fijo de R$39 se puede comer una cantidad mareante de comida italiana, además de un postre. Como en cualquier restaurante mediterráneo digno de ese nombre, no falta en la mesa una cantidad generosa de pan.
El Festival incluye, en primer lugar, unos antipasti variados. Muy sabrosos.
Seguidos de una ensalada básica (en días frío se sirve sopa en su lugar), y los arancinis que dan nombre al establecimiento. Son un plato típico de Sicilia consistente en una bola de arroz asada y rellena de salsa boloñesa, cubierta con pan rallado. La verdad es que un solo arancino ya sería suficiente como para satisfacer a alguien de apetito frugal. Llegan a la mesa envueltos en un papel y bien calientes. A mí me gustaron bastante; a mi pareja, un poco menos.
Después, le toca el turno a dos platos de pasta (en nuestro caso fue una ración de lasaña y otra de ñoqui, ambos bien preparados) y una polpetta (albóndiga plana). Esta última espectacular.
De postre, una crostata de fruta con helado de crema (especialidad de la casa). La mía tenía un intenso toque de naranja muy agradable.
Nuestra valoración: el Arancini es un restaurante tradicional en el que la clientela se queda cautivada por la simpatía de sus dueños, que se esfuerzan por hacer que la experiencia gastronómica sea lo más placentera posible. La comida es buena y algún plato bien diferente, como son los arancini. El problema del restaurante es que los precios son demasiado caros. No fue así siempre, pero el éxito reciente de la Cantina ha llevado a una considerable subida de precios. Por el Festival para dos personas, dos refrescos y un par de cafés casi pagamos R$100, que nos parece un precio excesivo para un restaurante italiano. Se puede argumentar que la cantidad de comida es ilimitada, que se puede repetir tantas cuantas veces se quiera. Pero es que en el caso de la comida italiana, pesada por naturaleza, la opción de repetir queda al alcance únicamente de los más tragones. Nosotros casi no conseguimos finalizar todo lo que nos pusieron en la mesa, como para ponernos a pensar en repetir de alguna cosa. ¿VOLVERÍAMOS?: Probablemente no (únicamente por culpa de los precios).
Restaurante Arancini. Avenida João Carlos de Silva Borges, 1211, Granja Julieta.
Localización del Arancini en Google Maps. Aunque hay autobuses que pasan por la zona, el acceso es muy complicado para el turista que está de paso por São Paulo. Hay que llegar en taxi o automóvil particular.






























