Aprovechamos la São Paulo Restaurant Week, ya finalizada, para conocer el restaurante Obá, del que tanto habíamos oído hablar recientemente. Cada restaurante que se adhirió a la iniciativa de la Semana preparó un menú especial que fue servido por el mismo precio en todos los restaurantes: R$25 por el almuerzo, que debía incluir un entrante, un plato principal y el postre. Además, los comensales dejaban R$1 en concepto de donativo para una organización benéfica.
El restaurante está en una casa del tranquilo y lujoso barrio de Jardins, cerca de la avenida Paulista. Hay mesas dentro de la casa y unas cuantas en la parte exterior (demasiado apretadas, no se puede conversar sin que el vecino de la mesa de al lado se entere de absolutamente todo). El interior es sumamente agradable, y en la decoración predominan objetos de artesanía brasileña y mexicana. La propuesta del restaurante y de sus socios refleja, de hecho, sus gustos culinarios y su devoción por la comida brasileña, italiana, mexicana y tailandesa.
Como el menú de la Restaurant Week incluía dos entrantes, dos platos principales y dos sobremesas, pedimos uno de cada para poder probar todo. El primer entrante era una casquinha de siri al estilo de la Bahía. En este caso la carne del cangrejo venía en un pequeño cuenco de cerámica (y no en el caparazón del animal, como suele ser habitual), preparada con numerosos condimentos. Estaba tan sabrosa como bonita.
La otra entrada era risoto con pesto enrollado en una berenjena al grill, con ensalada de rúcula y tomate cereza. Una presentación preciosa para ingredientes sabrosos y delicados.
Uno de los platos principales era un curry verde tailandés de pollo con berenjena y judías verdes, acompañado de arroz y pepino.
Yo preferí la opción mexicana (nacionalidad de uno de los socios del restaurante), tacos de carnitas con carne de cerdo, guacamole, perejil y limón. El menú decía que el plato venía con el picante separado, pero a mí no me trajeron nada y me tuve que conformar con una versión no picante de comida mexicana. Hecha esta salvedad, no me arrepentí de la elección. Los ingredientes llegan a la mesa con una presentación cuidadísima, con las tortillas guardadas en una bolsita de tela de las que el comensal las va extrayendo una a una para ir preparando sus tacos. Y la carne en una preciosa cacerola en miniatura.
Los dos postres pusieron el broche de oro a una comida excelente. El más espectacular era un helado de crema con raspas de chocolate “ahogado” en café expreso. Como lo de mezclar café caliente con helado es algo que hago hace mucho tiempo, no me sorprendió tanto, pero el postre estaba bastante bueno.
Pero el postre que realmente encantó fue el de cupuaçu (una fruta amazónica). Una especie de mousse realmente increíble.
Nuestra valoración: el Obá es un restaurante de precios medios en el que el cuidado puesto en la decoración y la presentación de los platos salta a la vista. El día que estuvimos el restaurante estaba lleno y el servicio rozó lo calamitoso. Tardaron media hora en servirnos el postre porque “habían perdido el pedido” (esto, después de que nos hubieran traído los cubiertos correspondientes al pedido que habíamos realizado). La cuenta también parecía que no iba a llegar nunca. Pero quitando estos pequeños pecados que parecen derivados del éxito del restaurante (y que tienen que ser resueltos cuando antes), la experiencia culinaria fue muy satisfactoria. ¿VOLVERÍAMOS?: Sí.
Restaurante Obá. Rua Melo Alves, 205. Jardins.
- Página en internet.
- Localización del Obá en Google Maps. Está en una calle paralela a la avenida Rebouças, a diez minutos a pie de la avenida Paulista. La parada de metro más cercana es la de la Consolação, en la línea 2 (verde).
























