Hasta no hace mucho tiempo, el zepelín de la empresa Goodyear solía sobrevolar los cielos de São Paulo con bastante frecuencia. Luego vino el actual alcalde de São Paulo, prohibió la publicidad en el aire, y nos quedamos sin zepelín (nótese que mientras que la publicidad en aeronaves está prohibida, el metro de São Paulo se ha visto violentamente tomado por publicidad agresiva por todas partes, desde los tornos de entrada a las estaciones - ¡han colocado publicidad en las barras de los tornos! - hasta el interior de los vagones, donde viajamos como sardinas en lata pero, eso sí, con el privilegio de poder ver en las nuevas televisiones la publicidad que nos vomitan incesantemente).
El caso es que con un tráfico tan denso de helicópteros por encima de la metrópolis, y con el zepelín de un lado a otro, se producían situaciones en las que el zoom de la cámara y la ilusión que produce la poca profundidad de campo nos llevaban a creer que estábamos viendo aeronaves en ruta de colisión. ¡Nadie resultó herido en las dos situaciones que ilustran esta entrada!


























