Un segundo factor (el primero es la contaminación) que incide de forma poderosa en la calidad de vida de los habitantes de São Paulo es el tráfico infernal de la ciudad.
En el primer trimestre de 2008, São Paulo alcanzó la impresionante cifra de 6 millones de vehículos matriculados en la ciudad. Esta cantidad aumenta considerablemente si se tienen en cuenta los vehículos matriculados fuera del municipio y los casi 300.000 camiones que cruzan la ciudad todos los días rumbo a otras partes del país.
Junto con el récord de los 6 millones vinieron sucesivas plusmarcas en la modalidad atascos monstruosos. En este mismo primer trimestre de 2008, São Paulo no para de batir sus récords históricos de embotellamientos.
Al mismo tiempo, los fabricantes de automóviles conmemoran también el hecho de estar vendiendo más vehículos que nunca en la historia de Brasil. El gobierno echa una manita facilitando el crédito para que el que tiene menos pueda endeudarse y comprar el coche pagándolo a plazos con los tipos de interés auténticamente usureros del sector financiero brasileño.
São Paulo está al borde del colapso y las razones son bien conocidas:
- la prioridad absoluta dada históricamente por el poder público al automóvil desde los años 50. Esta política ha pasado históricamente por el principio de dar subsidios pequeños al transporte público, al contrario de lo que se hace en casi toda Europa.
- la expansión descontrolada de la ciudad, también con la connivencia del poder público.
- la existencia de un transporte público deficiente e insuficiente, con una red de metro absolutamente incompatible con el tamaño de la metrópolis y que crece a paso de tortuga.
- un estilo de vida en el que la posesión y el uso del vehículo privado desempeñan un papel central.
Las consecuencias son bien visibles y conocidas por el que vive en São Paulo, y tienen un profundo impacto en el bienestar de los habitantes de la ciudad:
- la contaminación.
- incertidumbre en los desplazamientos, ya sean por motivos laborales o de ocio. En São Paulo nunca sabes cuándo vas a llegar a tu destino.
- deshumanización de la ciudad y brutalización de sus ciudadanos.
Por lo visto hasta el momento, no hay nada que indique que la situación vaya a mejorar. Al contrario, el futuro es francamente asustador. Independientemente del color político, es evidente que entre los planes de las autoridades no se encuentra un cambio radical del panorama, en el que el transporte público sea la prioridad máxima y absoluta, y la restricción al tráfico de vehículos particulares parte de esa política de transporte. La última gran infraestructura de transporte construida en la ciudad, el puente Estilingão, ilustra a la perfección este panorama desolador.
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