la curiosa historia del cangrejo que vagaba desesperado por el cuarto de baño
Hace varios meses decidimos cambiar la nacionalidad de nuestras habituales incursiones en el barrio da Liberdade y en vez de ir a comer en un restaurante japonés optamos por un chino, el Campeão. Era un restaurante que un conocido bloguero brasileño había recomendado repetidas veces como uno de los mejores chinos de la ciudad. Como nunca le hacemos ascos a una novedad (enseguida observaréis la pertinencia de este giro idiomático), decidimos comer en el Campeão y contamos lo que nos pareció en la reseña que publicamos poco después. En ella no fuimos ambiguos. En nuestra tradicional evaluación de cierre de reseña, a la pregunta “¿VOLVERÍAMOS?” contestamos diciendo “no, por causa de la escandalosa falta de higiene“.
Como en estos tiempos que corren un bloguero que hable mal de un restaurante puede encontrarse con una notificación judicial perpetrada por el dueño del susodicho (y si no, que se lo digan a Resenha em Seis y sus opiniones sobre el bar São Bento, publicadas solidariamente en numerosos otros blogs), me gustaría dejar claro que, al mejor estilo hollywoodiense, declaramos que cualquier parecido entre el restaurante citado en el párrafo anterior y el que es objeto de las informaciones que vais a encontrar en los próximos párrafos es, por supuesto, pura coincidencia.
La emisora Globo informaba ayer que la dueña y el gerente de un restaurante chino también en la rua da Glória, en el barrio de Liberdade, habían sido detenidos después de que inspectores de sanidad descubrieran una letanía interminable de irregularidades en la “cocina” y otras dependencias del restaurante. La parte más divertida de la historia le corresponde al pobre cangrejo (siri en portugués) que vagaba perdidamente por el suelo del cuarto de baño a la espera de una cacerola con agua hirviendo. La parte más espeluzante, los ingredientes caducados hacía ya varios años y el estado pavoroso de mantenimiento de la cocina del establecimiento. Si abrís el enlace de la noticia podéis ver un vídeo mostrando parte de las irregularidades.
Nuestros amigos Débora y Fernando, que nos acompañaron en la ocasión, deben recordar aquella sopa que vino con unos pedazos no identificados flotando en su superficie y que sin tenerlas todas con nosotros acabamos comiendo. Se me pone la carne de gallina solo de pensar qué ingredientes habían sido empleados para preparar unos pedazos tan sospechosos.
Si buscáis un restaurante chino espectacular, pulcro, honesto y decente, seguid el consejo de este que os escribe: lo encontraréis en el Ton Hoi. ¡Que no os den cangrejo de cuarto de baño, perdón, gato por liebre!
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¡Maldito el día en el que me acostumbré a leer mis feeds mientras desayuno!
Vaya aaaasco de restaurante.
Lamento por vuestros estómagos y memorias, por haber probado y recordar los malos ratos en este estercolero.
Hola Tony, sin comentarios…muy fuerte, pero real.
Beijos
Solo de pensar que comimos ahí…