la insoportable levedad de las promesas
Hace más de un año y medio me ocupé en tren hasta el aeropuerto de Guarulhos de las desternillantes promesas del gobierno y la complicidad de los medios de comunicación a la hora de darles credibilidad. Vale la pena recordar los dos titulares a los que me refería en aquella entrada.


Mayo de 2009 y en las noticias de la Globo nos cuentan entusiasmados que el tren al aeropuerto estará listo no más tarde de 2013. ¡Dos mil y trece!
Dos comentarios:
- a la hora de las grandes inversiones, públicas o privadas, se trabaja con dos velocidades. Para las inversiones en transporte público que van a beneficiar a la inmensa mayoría de la población, existe una mezcla de primera marcha y punto muerto (véase línea 4 del metro). Para las inversiones privadas que van a beneficiar a la inmensa minoría de la sociedad, existe la quinta marcha con opción de pasar al hiperespacio (véase el fabuloso shopping Cidade Jardim, surgido de la nada en menos de dos años).
- los medios de comunicación no abordan los anuncios del gobierno como promesas y sí como realizaciones (es triste contemplar como muchos blogs no hacen más que reproducir acríticamente los mensajes de los medios tradicionales). Unos medios de comunicación complacientes son esenciales para mantener a la población anestesiada. La TV Globo, que anuncia ahora con alegría y entusiasmo el nuevo plazo para la obra del tren al aeropuerto sin ni siquiera hacer referencia al plazo anterior es el mejor exponente de esta realidad.
Actualización de mayo de 2012: no existe proyecto en marcha ni se ha comenzado obra alguna para realizar el tren expreso al aeropuerto. Se habla ahora de extender una de las líneas del tren metropolitano (congestionada, saturada) para que llegue hasta el aeropuerto. No se trataría por tanto de un servicio exclusivo para usuarios del aeropuerto y sí una extensión del transporte público sin adaptaciones para el pasajero de avión y sus necesidades.


Esta costumbre está difundida por todo el planeta. En Barcelona seguimos esperando el metro llegar al aeropuerto desde el 2002, cuándo se ha iniciado la construcción de la Linea 9.
Tienes razón cuándo acusas a los gobernantes de privilegiar las clases endineradas, y esto en SP es práctica habitual.
Un saludo y enhorabuena por el blog.
João, tienes mucha razón con lo de que las promesas políticas son incumplidas en todo el planeta. En el caso del transporte al aeropuerto, en Barcelona, por lo menos, ya existe un transporte público sobre carriles, se va a mejorar lo ya existente. Aquí no existe nada parecido. ¡Gracias por pasarte por aquí y un abrazo!
Me parece muy lamentable que la mayor ciudad comercial y cosmopolita de América del Sur no tenga tren hasta el principal aeropuerto de América del Sur.
Soy Español (de Madrid) y nunca he viajado a Brasil, gracias a mi actual mujer (Bahiana) vamos a ir a Brasil en Agosto. Volamos directo a Sao Paulo (aprovechamos para ver a unos familiares suyos), me he quedado impresionado con las imágenes que he visto por internet y googleMaps de Sao Paulo y lo único que le falta a Brasil para “comerse el mundo” es conserguir que las diferencias sociales se igualen consiguiendo lo que España ha conseguido gracias a Europa: La clase social media.
Felicidades por este blog tan completo para un viajero.
Gracias.
David, muchas gracias por tu visita. En realidad a Brasil le falta bastante, pero bastante, para comerse el mundo. Con el neoliberalismo económico firmemente asentado en el Brasil de la mano de Lula, no hay mucha esperanza de que las gritantes diferencias de ingresos disminuyan mucho más allá de lo que lo han hecho ahora a través de los programas asistenciales del estado.
En Chile lo mismo sucede con el urgente y necesario mejoramiento de las líneas ferroviarias, prácticamente desmanteladas durante el régimen de Pinochet. Lo que antes era una red muy completa, hoy es un triste recuerdo.
El Metro de Santiago es algo muy diferente. Independientemente de que el servicio ha empeorado desde que cambió el sistema de transporte de la ciudad (todo el mundo se volcó al metro por no entender el nuevo sistema de buses), gracias a Dios las obras de ampliación del metro han sido muy rápidas y ya tendremos muchas más estaciones el año entrante. Lo que me emociona es que podré ir en metro a la casa de mis padres, que me queda MUY lejos.
Tony, un abrazo y ¡aguante Sampa!
¡Qué suerte, Carolina! Yo hace 5 años que veo cómo construyen la línea 4, de 12 modestos kilometritos de distancia. Va a pasar más o menos cerquita de casa cuando la inauguren dentro de un par de años. Para entonces, las necesidades de la zona habrán superado con creces las soluciones que va a dar esa línea. Un abrazo.