los vehículos más antiguos, excluidos del control de emisiones
Al principio me pareció una inocentada. Pero como la españolísima tradición de inventar noticias disparatadas el 28 de diciembre no tiene su equivalente en Brasil, descarté inmediatamente esa posibilidad.
Después de muchos años, São Paulo intenta parecer moderna y se propone implantar un control de emisiones de gases de los vehículos. Una revisión periódica en la que se controlaría lo que sale por el tubo de escape de los automóviles. En esa revisión, al contrario de lo que se hace en la ITV española, por ejemplo, no se inspeccionaría ningún otro aspecto del coche. Con otras palabras, el coche puede llegar a la revisión sin una puerta, sin frenos, con el sistema eléctrico destrozado, que mientras que no supere los límites de emisiones, será declarado apto para circular por la ciudad.
De hecho, esa revisión ya existe para los vehículos que funcionan con diésel. Solo el 13% de los vehículos que tenían que haber pasado la revisión lo hicieron, cifra que pone de evidencia una característica deprimente de lo que es la vida en Brasil: la más absoluta y total impunidad para el que infringe la ley.
Pero volvamos a la inocentada. El prefeito de São Paulo ha determinado que queden excluidos de la primera fase de implantación de la revisión obligatoria los vehículos fabricados antes de 2003. Representan el 59% de la flota, son los que usan una tecnología más antigua y los que más contaminan. Solo tendrán que pasar la revisión los vehículos nuevos.
En una explicación desternillante, el secretario del Verde de la Prefeitura de São Paulo declaró que la decisión de excluir a los vehículos más contaminantes se debía al alto costo de construir los 33 centros de inspección previstos, lo que podría no compensar si la adhesión a la revisión fuera tan baja como la que se ha registrado en el caso de los vehículos que usan diésel. En otras palabras, ya sabemos que los propietarios de vehículos viejos y contaminantes no van a pasar la revisión, por eso no les vamos a obligar a hacerlo. Ahora oigo a otro cargo del ayuntamiento declarar que la flota más antigua está formada en gran parte vehículos en situación ilegal y que la prefeitura no tendría cómo inspeccionar esos vehículos. En otras palabras, Brasil es el paraíso del que vulnera la ley, y un martirio para el que intenta cumplir todas las normas.
La noticia ha salido en todos los medios de comunicación, si queréis leer más podéis empezar por Gestão Kassab exclui 59% da frota da inspeção veicular. En los últimos días la prensa también se ha hecho eco del auténtico vía crucis que está siendo conseguir hora para hacer la revisión obligatoria. Nada funciona, ni el sistema de reserva, ni los puestos de revisión (que iban a ser 33, pero en estos momentos solo uno ofrece la revisión).
Ah, el mismo prefeito ha anunciado que congela el presupuesto destinado a subvencionar el transporte público de la ciudad, lo que en términos reales significa que la ciudad destinará menos dinero el próximo año a mantener el transporte público de la mayoría de la población (Kassab congela subsídio ao transporte). También ralentiza el ritmo de sustitución de la flota de autobuses/cafeteras (Kassab reduz a compra de ônibus para manter tarifa). Así se consolida una ciudad sin futuro.
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Buenísimas perspectivas nos depara el 2009. Lo de la revisión es una forma más de sacarnos los cuartos. Se supone que hay que pagar unos 50 y pocos reales y si tu coche está bien te los devuelven. Lo malo es que ya sabemos cómo funcionan esas devoluciones aquí en Brasil. Seguramente habrá que hacer algún trámite si quieres tu dinero. Según la página de la empresa que se encarga de la revisión (www.controlar.com.br), la revisión consta de tres partes: 1) Inspección ocular: El tío te levanta el capó y te mira que los niveles estén bien. Cuidado que si nos falta agua o algo ya puede ser motivo para que el coche no pase la revisión. 2) Emisión de ruido: Si tienen un aparato para medir el sonido guay, pero lo mismo el tío lo hace a ojo, o a oído en este caso. Si el coche hace mucho ruído, fuera. 3) Sonda en el tubo de escape: Esta es la verdadera prueba de emisión de CO2. Todo lo que han hecho antes es un paripé para parecer que hacen algo y justificar el pago de la tasa. Vamos, lo hacen para no llegar y meterte la varilla por el tubo de escape así sin más (esto parece otra cosa).
Como dices, justamente la parte de la seguridad no se mira. Aquí estoy harto de ver coches prácticamente destrozados, solo con el chasis (lo que dices de sin puertas y eso no es ninguna locura), sin luces… etc. y los ves tan tranquilos. Eso sin contar aquellos que no llevan tubo de escape, que sueltan humo por todos lados…
Uno tiene la impresión de que esto es una forma más de sacarnos el dinero, más ahora en tiempos de crisis.