Dentro del edificio restaurado de la Estação da Luz se encuentra uno de los museos más originales y vanguardistas de São Paulo, el Museu da Língua Portuguesa. El museo utiliza la tecnología para presentar sus materiales de una forma innovadora en la que la interactividad con el visitante es constante. El museo ocupa tres plantas del edificio de la estación y se visita de arriba a abajo.
La tecnología moderna y los fuegos artificiales asociados a ella le sientan como un guante al Museu do Futebol, diseñado por el mismo equipo del Museu da Língua Portuguesa. Pero en el caso de este último algunos de los recursos de multimedia parecen exagerados y llegan a distraer del próposito y objeto de análisis del museo.
La visión de la lengua portuguesa proyectada en el museo está permeada de tintes nacionalistas. Un enfoque científico de la lengua no debería llevar asociada una carga tan fuerte de exaltación nacional. Es evidente que la lengua ha sido usada como elemento unificador en un país en el que se podría argumentar que las diferencias sociales, étnicas y culturales entre diferentes estados no son menores que las que existen en otros países del mundo en los que estas identidades han dado paso a entidades autonómas semi-independientes. La exaltación patriótica en el Brasil democrático viste ropajes vistos en épocas más oscuras de la historia, con la bandera y el himno nacional (dentro de poco de ejecución obligatoria en todos los colegios) ocupando un lugar central. Desde esa óptica no hay ningún problema en presentar, por ejemplo, una visión armónica de la relación entre lenguas indígenas y portugués pasando por alto lo ocurrido históricamente entre los hablantes de unas y otras lenguas. Igualmente, se destaca en el museo la ausencia de temas muy importantes en el actual estudio de la lengua portuguesa en Brasil, como los prejuicios lingüísticos exhibidos por las clases dominantes en relación con el habla de la población con un nivel de alfabetización más primario. Habría sido realmente rompedor abrir un hueco para alguno de esos temas y cuestionar el papel de las patrullas vecinales lingüísticas tan en boga en Brasil. Pero en un museo que tiene por detrás dinero de la emisora Globo (con un papel absolutamente central en la construcción de un Brasil sin variedades lingüísticas) quizás sería pedir demasiado.
El Museu da Línga Portuguesa es muy interesante desde el punto de vista de la tecnología y los recursos didácticos que utiliza. Pero está pensado casi exclusivamente para hablantes de la lengua portuguesa. Todo el material explicativo está en portugués y versa en torno a la variante brasileña de la lengua portuguesa. Por esta y otras razones, recomendamos el museo exclusivamente a quien entiende portugués y está interesado en saber más sobre la evolución histórica de la lengua portuguesa.
DIRECCIÓN: Praça da Luz, s/n. Centro.
CÓMO LLEGAR AL MUSEU DA LÍNGUA PORTUGUESA: la estación de metro Luz, en la línea 1 (azul) tiene una salida muy cerca del museo.
HORARIO DE FUNCIONAMIENTO: de martes a domingo, de 10 de la mañana a 5 de la tarde. El último martes de cada mes, de 10 de la mañana a 10 de la noche.
PRECIO: R$4. Los menores de 10 años y la tercera edad no pagan entrada. Los sábados la entrada es gratuita. Este día el museo suele estar abarrotado con la visita de centenares y centenares de escolares. El que quiera disfrutar del museo con calma debe imperiosamente elegir otro día para su visita.
PÁGINA WEB: www.museudalinguaportuguesa.org.br.
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Demasiado moderno y light para mi gusto.
Es cierto, el día que es gratis, está abarrotado.
Pedro, para mí el medio (en este caso, la multimedia) se ha convertido en un fin. Funciona en el museo del fútbol porque se trata de un tema más liviano, pero aquí, no.
Me parece buena idea un museo dedicado a una lengua, que es algo abstracto, muy difícil de atesorar y exponerse.
De mi último viaje a Brasil, algo que me asustó tremendamente fue el nacionalismo exagerado. De pronto cualquier cosa hecha en Brasil se ha vuelto un símbolo patrio a la altura de la Bandera y del himno nacional. Esas cosas me dan a mí escalofríos.
Todavía me queda por conocer ese museo. Siempre que estoy por el entorno acabo yendo a la Pinacoteca, que me encanta.
Javi, si conseguimos meter la lengua en un diccionario también debemos poder hacerlo en un museo, con las gigantescas limitaciones de ambos medios. No te lo pierdas la próxima vez, por lo menos para conseguir entender la fama que lleva. Claro que se hace más por la lengua portuguesa promoviendo una enseñanza primaria digna (y no lo que tenemos ahora), pero sale más barato hacer un museo con lucecitas de colores.