Nueve grados no representan ningún frío exagerado, especialmente para alguien que vivió cinco años en Escocia y sabe lo que es un invierno de 12 meses. Pero cuando tu casa no tiene calefacción (como la mayoría de las casas en São Paulo) y las ventanas, en vez de contribuir al aislamiento térmico del interior de las casas, ayudan a que entre el frío, 9 grados se dejan sentir, y mucho.
Lo mejor en uno de estos raros días de auténtico frío en el trópico de Capricornio es una sopita de queso casera bien caliente. Ya vendrán tiempos mejores.




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