São Paulo, la ciudad que lucha contra el transporte colectivo
Un aspecto que distingue a la ciudad de São Paulo de buena parte de las ciudades con un espíritu más moderno y civilizado del mundo es su habilidad innata para nadar contra corriente. Por lo menos cuando de lo que se trata es de preservar los derechos sacrosantos de esa gran divinidad paulistana, el automóvil, y de castigar a sus grandes enemigos, los usuarios del transporte colectivo.
Acabamos de vivir el último episodio de la cruzada de las autoridades de São Paulo en defensa de los derechos de los automovilistas, derechos estos que reciben una atención muy superior a la de otros derechos humanos más básicos. La Prefeitura de São Paulo ha decidido prohibir la circulación de autobuses privados (conocidos como fretados) por una gigantesca área de la ciudad. El argumento utilizado es que este transporte empeora la fluidez del tráfico de São Paulo – lo que no deja de ser verdad, también el transporte público hace que los coches vayan más despacio -.
No me interesan los detalles de esta medida, que como casi todas las que se refieren al tráfico parece haber sido tomada sin ningún estudio previo. De hecho, la zona de la Avenida Berrini, donde se concentran empresas importantes, hoteles y la sede de la emisora Globo, estaba inicialmente en la zona de prohibición y el ayuntamiento acaba de excluirla -los argumentos utilizados para otras zonas de la ciudad parecen no aplicarse aquí-. Lo interesante del caso es que una vez más se ataca al transporte colectivo (se podría haber regulado su funcionamiento, en vez de prohibirlo) y se crean incentivos para el transporte individual, que es, sin duda alguna, el más perjudicial para la ciudad a largo plazo. El mensaje es que los fretados tienen que salir de las avenidas de São Paulo para que los automóviles anden más rápido (la fiscalía ha entendido que la medida va contra lo que a los ojos de cualquier persona debería ser una prioridad absoluta, el transporte público, y anuló la prohibición. Qué pena que poco después otra instancia de la justicia saliera en defensa de las autoridades locales reinstaurando las restricciones – TJ de SP derruba liminar que autoriza circulação de fretados em vias da cidade).
El problema de esta propuesta es que al dificultar el uso del transporte colectivo, muchos de sus usuarios van a comenzar a utilizar el vehículo particular (una pequeña encuesta de la Folha de São Paulo ya apunta en esta dirección: Após a restrição, usuários trocam fretados por carros em SP -solo para suscriptores-). Y la pifia ganancia de los primeros meses (las autoridades ya están manipulando las cifras para hacer parecer que se está produciendo un milagro, vean si no Prefeitura infla dado positivo sobre trânsito com restrição a fretado) se va a perder rápidamente con la incorporación de nuevos coches al tráfico de la ciudad. Un urbanista hace un cálculo muy sencillo en la edición de la Folha de São Paulo de 1 Agosto 2009 (Quem tem medo dos fretados?, solo para suscriptores): si 10% de los usuarios de los 1.000 autobuses que se dice circulaban por el área ahora prohibida deciden usar el coche, tendremos 4.000 nuevos coches rodando por la ciudad. Si el porcentaje fuera mayor, podéis hacer las cuentas.
El año pasado la Prefeitura ya atacó a los camiones de reparto, que también se interponían en el camino de los coches, y los relegó a la madrugada, para infelicidad de los que tienen que intentar conciliar el sueño al ritmo del motor de los camiones. El resultado: un año después de ser tomada la medida la velocidad del tráfico cayó un 16,6% por la mañana y un 11,7% por la tarde (Sem caminhão, trânsito fica igual). Nos habían prometido el mismo camino de rosas que ahora rodea a la prohibición de los fretados.
Todo esto en una ciudad cuyo transporte colectivo hace aguas por todas partes. Los usuarios de los autobuses de la ciudad les dieron la peor nota de los últimos 10 años en 2008. Ahora sabemos que este año el alcalde nos regala una red con menos autobuses y más pasajeros (Transporte público de São Paulo perde ônibus e ganha passageiros). Congela la inversión en transporte público lo que, en términos reales, equivale a disminuirla. Y paraliza las mejoras y expansión de los carriles bus. Si el objetivo de las autoridades fuera, como parecen haber declarado, mejorar la velocidad de los autobuses, comenzarían por controlar de verdad la circulación de vehículos particulares por esos carriles. Cualquiera que suba por el carril bus de la avenida Rebouças sabe que muchos automovilistas entran por el carril de bus a sabiendas de su total y absoluta impunidad.
Por su parte, el metro de São Paulo, antaño bien valorado por la minoría de ciudadanos que tienen la suerte de poder utilizar su raquítica red, batió el año pasado el récord mundial de pasajeros por kilómetro cuadrado (Metrô de SP é mais lotado que o de Tóquio). Cualquiera que use el metro sabe que las reducidas horas punta del pasado se han extendido generosamente.
Y mientras las inversiones en transporte público avanzan a paso de tortuga (¡esa línea amarilla del metro!), la Prefeitura nos promete tres nuevos puentes en la Marginal, nuevos carriles (para los que ya se han sacrificado centenares de árboles) y aparcamientos a gogó en el centro de la ciudad.
¿Restricciones al tráfico de vehículos particulares? Anatema total y absoluto. Fue utilizado como arma arrojadiza en la última campaña electoral para asustar a los dueños de coches. “Si gana, fulanito implantará el peaje urbano”, decían.
Seguiremos desayunándonos, almorzándonos y cenándonos con titulares como el que reproduzco a continuación y los que podamos intentaremos huir de esta ciudad que fagocita impiadosamente a sus vástagos.
ACTUALIZACIÓN: no ha habido que esperar ni una semana, ya hemos vuelto a tener atasco monstruo: sin novedad en el frente
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Tony,
De verdad es de pena.
No sé qué pasa en la cabeza de los políticos (cabeza? si es que la tienen…) que siguen hipotecando el futuro de la ciudad, que tiene todo para ser mejor de lo que es.
Cada noticia que sale sobre el tráfico en SP es una piedra más en mis ganas de volver a vivir allí…
Los has dicho todo, Tony: el coche es el objeto fetiche del paulista. Para el automóvil se construyen bonitos puentes y viaductos que conectan atascos monumentales, se tiran a la basura edificios históricos para convertirlos en aparcamientos, se ensanchan las avenidas dejando aún menos espacio para el peatón, se reducen impuestos para la adquisición de nuevos coches, incluso se les regala el la barbaridad de transitar libremente (pero no espaciosos) por las vías – sin la molesta convivencia con otros tipos de transporte, casi todos públicos -, etc. Todo por el automóvil, privado, contaminante, limitado en número de ocupantes (no más que 4 o 5), en muchos casos supérfulo para distancias cortas, costoso…
En fin. Lo que más me enfada es que dentro de 3 años, esa situación límite ya se habrá calado en la sociedad, que uno considerará casi 200km de atasco como algo rutinero, y que lo sobresaliente sea, en las campañas políticas, el número de paradas nuevas de metro (inútiles) inauguradas, los puentes, las avenidas, cada ciudadano con su cochecito y las restricciones al molesto transporte público.
¿Ya visteis esta?: Prefeitura de SP pretende fazer nova ponte sobre rio Pinheiros. ¡Un puente delante del parque Burle Marx! Se han vuelto locos.
buenass!!
toda la suerte con el blog!!
un saludo grande
Sí, ya lo había visto, es de llorar.
Tuve un gran profesor sobre el tema de la movilidad, el Sr. Manuel Herce, que dijo una vez lo siguiente:
“Un ingeniero de caminos es la única persona que pretende solucionar una diarrea aumentando el retrete.”
Ésta es la mentalidad de los gobernantes de São Paulo y de prácticamente todo el país.
Hay que seguir luchando, un día tendrán que darse cuenta de la locura que están haciendo… Hace 12 años presencié algunos proyectos viarios para la ciudad que proponían, entre otras cosas, hacer una nueva Av. 23 de Maio en el lugar de la Inácio Pereira da Rocha, para desahogar el tráfico de la Raposo Tavares. Afortunadamente no se llevó a cabo.
Marce, ¡gracias!
João, muy gráfica la explicación, me ha encantado. Es exactamente lo que están haciendo añadiendo nuevos carriles a la Marginal Tietê (donde había árboles ahora habrá asfalto). Es una locura. Ahora cerca de la Raposo Tavares están planeando un túnel por debajo del Parque da Previdência. El lobby de las empreiteiras es poderosísimo, haya gobierno de derechas o de pseudoizquierdas.
Jaja, ¡qué explicación más gráfica!
Sobre el puente, mucho me temo que la manía de la arquitectura espectacular – que causó estragos en las arcas de Londres y todavía no ha tocado fondo con Gallardón y Espe en Madrid – haya llegado a Sao Paulo. Ahora lo que cuenta son los proyectos caros, mastodónticos, firmados por arquitectos estrellas y, por excelencia, de poca funcionalidad. El puente tirachinas es buen ejemplo de ello, aunque carezca de “pedigree”. Probablemente el nuevo puente intente suplir las lagunas, que no el atasco, que el anterior no logró.
Por cierto, acerca de los “bolsones”: ¿algún proyecto ya ha salido a la luz para proteger a los usuarios de los “fretados” de la interperie?
Javi, no he oído nada al respecto. Ya sabes que la ley se aprobó sin ningún tipo de estudio serio sobre el impacto que la prohibición iba a tener. Solo espera a que llegue el verano, quiero ver debajo de un temporal a los miles de pasajeros que ahora tienen que caminar kilómetros hasta el transporte público. Criminal.
Tony,
Es más de a lo que nos tiene acostumbrado este país: “Todo para el rico pero sin el pobre”. quién tiene carro? los ricos. qúién gobierna? los mismos. En realidad no es más que otro reflejo de la sociedad brasileña…paciencia amigo Sancho!
Saludos de un caipira murciano
Fernando, ¡esa de “todo para el rico pero sin el pobre” me ha encantado! ¡Un abrazo!